PERAVIA. (BANI).

The principle city here is Baní, where the “Sarandunga,” a colorful set of songs and dances expressing the best in European-African syncretism, has been performed for hundreds of years during annual festivals.

This province is famous for its sand dunes, where sea turtles lay their eggs and millions of monarch butterflies come on their annual migration, and the hauntingly beautiful bays and beaches of Las Salinas (long known for its salt refining operations).

Here you can also find the house where Máximo Gómez was born, a monument to the famous Battle of Las Carreras, and an interesting stone temple in the community of Las Tablas, just west of Baní.

. Inland, in a hauntingly beautiful landscape, are the fertile though dry mountain valleys that wind up to and around San José de Ocoa, where onions and garlic are grown in abundance, and far to the north is, Rancho Arriba.

Ubicación Geográfica.

El municipio de Baní limita al norte con José de Ocoa, al sur con el Mar Caribe, al este con San Cristóbal y al oeste con Azua.

Historia

Este municipio, que fue anteriormente común de la provincia de Trujillo, hoy San Cristóbal, fue declarado Provincia José Trujillo Valdéz el 21 de noviembre de 1945, para luego llamarse Peravia, circundada por los ríos Nizao y Ocoa y en el centro del río Baní, la común cabecera está enclavada en el centro de la región Sur Central. Baní tomó su nombre de un cacique llamado Paní, que en lenguaje nativo significaba abundancia de agua. La llegada a la isla del Comendador de la Orden de Calatrava, Frey Nicolás de Ovando, descendiente del Conde de Ledesma y enemigo de Colón, marcó un período de siniestra memoria. Las matanzas de Jaragua e Higüey cimentaron el exterminio de la raza aborigen.

Organizado el régimen semi-feudal de la Colonia, los Padres Jerónimos instalaron decisivamente la educación entre los pobladores indígenas y los esclavos negros traídos de Africa. En el valle de Baní, propiedad de la familia Colón y luego ligado a la estirpe de Doña Luisa Guerrero, consorte del Brigadier Capitán General de la Isla Don Ignacio Pérez Caro, los primeros maestros fueron los jesuítas.

Ellos fueron a la vez los dueños primigenios del hato de Pizarrete, que mas tarde habría de pertenecer a Don Tello y Don Juan Guzmán Villegas. La ciudad fue fundada el 3 de marzo de 1664 por el Capitán español Manuel de Azlor y Urries, quien compró un hato por 300 pesos a la Señora Ana de Peravia, cuyas tierras pertenecían al Cacicazgo de Maguana. La necesidad de ir conformando un núcleo poblacional con trazado urbano trajo consigo la creación de la villa, que fue oficializada el 3 de marzo de 1764. Según Joaquín Incháustegui, por los años de 1789 Baní tenía 100 casas y 2,000 habitantes. El año 1805 el General Dessalines incendió la ciudad de Baní.

Reconstruída en parte, el año de 1810 se instala su primer ayuntamiento. Con anterioridad ya poseía un cementerio, ubicado donde se cruzan las calles Santomé y Libertad. Desde sus mismas raíces el desarrollo de Baní va ligado al hecho educativo. En los primeros tiempos de la Colonia, la educación estuvo a cargo de sacerdotes y frailes franciscanos, que llegaron de España con el Almirante Cristóbal Colón. Entre los maestros de educación más antiguos del Valle estuvieron el sacerdote Don Juan de Dolis, en 1638 y Fray Juan de Madera en 1658. En Baní se construyó hace muchos años uno de los primeros canales de riego, llamado "Juan Caballeros", y una regola que regaba las tierras de norte a sur. El municipio de Baní está habitado principalmente, en su zona oeste, por familias de origen canario, gallego y catalán y en la parte costera sur, por familias de origen africano cuyos antepasados se liberaron del régimen de esclavitud a que fueran sometidos por los colonizadores.

Los banilejos acuden en romería de fe todos los 22 de noviembre a su ciudad natal, a rendirle culto y admiración a Nuestra Señora de Regla, Patrona de la Villa. Cuenta en sus proximidades con hermosas playas, como Los Almendros y Playa Salina, así como el río Baní. Su patrimonio natural cuenta además con las Salinas de Puerto Hermoso, donde se produce sal de gran pureza y con las Dunas de Baní, un lugar único en la isla por su belleza.

En las costas de Baní está la base de Las Calderas, donde se encuentran unidades de la Marina de Guerra y un centro de preparación de los soldados afiliados a esa institución armada.